ADORO desayunar con mis amigas.
Un sólo café y una charla interminable sobre temas que,si ninguna conexión aparente,se entrelazan según avanza la conversación.
Estas amigas fueron apareciendo en distintas etapas de mi vida: unas compartieron mis juegos de infancia y los primeros amores,otras mis noches en vela durante la época universitaria y mis excursiones al cine durante las horas libres,las últimas el mundo laboral y la dura transición hacia los treinta y tantos.
AMIGAS que no son perfectas,pero yo tampoco lo soy.A menudo me enfado porque no reaccionan ante las cosas de la forma que a mí me gustaría,porque no nos llamamos con tanta frecuencia o porque ,por mi cumpleaños, me regalan una talla mayor de camiseta.
ME ENCANTA el desayuno.
Es mi momento preferido del día ,aunque no me guste madrugar.
SIEMPRE me despierto hambrienta,sabiendo exactamente qué me apetece tomar para esa mañana: chocolate con churros,un café con un sandwich mixto, o un tazón de leche con cereales.Todos ellos forman un menú en perfecta combinación.
Es entonces cuando levanto la mirada y me encuentro esa sonrisa.Justo en ESE INSTANTE comprendo que no existe nada mejor que un buen café y una amiga.Una amiga de esas,de las que duran toda la vida.






