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domingo, 30 de octubre de 2011

Mis Amigas

ADORO desayunar con mis amigas.
Un sólo café y una charla interminable sobre temas que,si ninguna conexión aparente,se entrelazan según avanza la conversación.
Estas amigas fueron apareciendo en distintas etapas de mi vida: unas compartieron mis juegos de infancia y los primeros amores,otras mis noches en vela durante la época universitaria y mis excursiones al cine durante las horas libres,las últimas el mundo laboral y la dura transición hacia los treinta y tantos.

AMIGAS que no son perfectas,pero yo tampoco lo soy.A menudo me enfado porque no reaccionan ante las cosas de la forma que a mí me gustaría,porque no nos llamamos con tanta frecuencia o porque ,por mi cumpleaños, me regalan una talla mayor de camiseta.


ME ENCANTA el desayuno.

Es mi momento preferido del día ,aunque no me guste madrugar.
SIEMPRE me despierto hambrienta,sabiendo exactamente qué me apetece tomar para esa mañana: chocolate con churros,un café con un sandwich mixto, o un tazón de leche con cereales.Todos ellos forman un menú en perfecta combinación.
Es entonces cuando levanto la mirada y me encuentro esa sonrisa.Justo en ESE INSTANTE comprendo que no existe nada mejor que un buen café y una amiga.Una amiga de esas,de las que duran toda la vida.












jueves, 27 de octubre de 2011

La Ley de Murphy


Después de casi un mes mirando a través de las opacas ventanas de mi casa, me levanté hoy con el ataque. 
Los que me conocen más en profundidad sabrán que este ataque consiste en alzarme el pelo con una coleta,ponerme la peor camisa que tenga y armarme de una bayeta en una mano y un limpia cristales,(o cualquier otro producto de limpieza), en la otra.Es entonces cuando decido limpiar las ventanas,barrer el suelo,quitar el polvo y todo esto al mismo tiempo.

 Pero vayamos al tema que nos ocupa.Mi casa tiene seis ventanas y las limpié tan a conciencia que ni Karate Kid con el dar cera,pulir cera habría puesto tanto empeño.Ya terminaba la última hoja de todas,sólo me faltaba el toque final de abrillantado.
Fue entonces cuando vino a mi mente la máxima de Murphy: 
Si algo puede ir mal,invariablemente irá mal,así que...
¡se puso a llover!
¿cuál es el origen de este pesimismo predestinado?.
¿Quién era ese Murphy que se alegra de todos nuestros infortunios?
 
Les contaré brevemente que el señor Murphy era un ingeniero, que a finales de los cuarenta, hacia pruebas sobre mediciones de fuerzas gravitatorias aplicadas al cuerpo humano, y que estas pruebas no dieron ningún resultado porque alguien,conectó los cables de medición al revés.Fue justo entonces cuando empezó todo,miles de frases pesimistas empezaron a escucharse por todo el mundo,aunque se cuenta que en realidad, esta teoría fue popularizada por el escritor de ciencia ficción Larry Niven,a través de su novela Mundo Anillo,y que la ley se llamaba ley de Finagle.
 
Aquí les dejo algunas de mis leyes favoritas:
  • En cuanto se ponga a hacer algo, se dará cuenta de que hay otra cosa que debería haber hecho antes.
  • Cuando tras años de haber guardado una cosa sin usarla, decides tirarla, no pasará más de una semana cuando la necesites.
  • La probabilidad de que te manches comiendo es directamente proporcional a la necesidad que tengas de estar limpio
  • Los seguros lo cubren todo, excepto lo que sucede.
Y la última y para mí más aleccionadora: Si lavas el coche o los cristales de casa, lloverá en breve, por mucha sequía que haya y...¡te pondrás a escribir sobre ello!.

lunes, 24 de octubre de 2011

La comida Japonesa

Hoy fui a almorzar por primera vez a un restaurante japonés y la verdad es que me gustó mucho la experiencia.
Menos mal que me dieron a elegir entre tenedor o palillos porque si no, hasta esta hora de la noche ,hubiera
estado intentando llevarme algún grano de arroz a la boca.
Primer plato,sopa.Al oír esta palabra mi primera reacción fue preguntarle a la amable camarera el sabor de la
misma."Es sopa de miso",contestó,a lo que yo respondí con un "aaaaaahm" como si con esa explicación me hubiera quedado más tranquila.
Para el que sea igual de novato en esto como yo, les diré que esa sopa tiene como ingrediente principal el
caldo de pescado y el miso, que es una pasta aromatizada de soja.
El segundo plato se componía de un arroz ricamente especiado,y una especie de tortilla enrollada llamada Tamagoyaki.Me recordaba a la tortilla francesa pero con verduras,(Por favor,que me perdonen en este punto los japoneses y entendidos pero claro,mi mente compara con cosas que ya conoce).
Investigando algo más descubro que esa tortilla está hecha de huevos,cebolla verde,caldo de carne,azúcar y salsa de soja. 
 También algo de maki sushi que es pescado y arroz enrollados en una hoja de alga nori.
Lo más peligroso del día fue la elección del postre.
Después de comer tantas especias,verduras y comida sana me apetecía algo dulce,menos mal que sólo habían dos opciones.Para alguien indeciso como yo, eso suponía una alegría a la par que un ahorro de tiempo: helado de té verde o algo a lo que que mis oídos sólo reconocieron la palabra final,coco.
Este postre se llama mochi,está hecho de arroz glutinoso,y el relleno es de judías rojas,algo muy curioso ya que su textura me recordaba a las judías, pero a las de pastillas de goma.

Cuando me llevé el primer trozo a la boca me contaron su historia:
El mochi es un dulce muy pegajoso y algo difícil de comer.Después de cada año nuevo, en los medios de comunicación japoneses,se cuentan el número de muertes por atragantamiento con mochi.
Las víctimas tienden a ser personas de la tercera edad,(algo que me alivió conocer), y es que,al ser pegajoso,este dulce es difícil de sacar con la maniobra de Heimlich.
Puedo decir ahora desde la tranquilidad de mi habitación, que de las dos horas que duró el almuerzo,
invertí cuarenta y cinco minutos de mi tiempo en masticar ese dulce infernal que atentaba contra mi vida.
Lo mastiqué tanto y tan a conciencia que una papilla Nutribén desearía haber tenido esa consistencia.
Después del dulce y mal trago juré pedir la vez siguiente un helado de té verde,que no supondría en mí más que un efecto antioxidante.
Aún así,y después de esta trepidante experiencia sólo me queda decir: Itadakimasu!,(¡Buen provecho!)