Ahora entiendo como se siente una flor al llegar la
primavera,y es que es imposible intentar vivir sin los rayos del sol.
En estos instantes me encuentro acostada sobre una toalla
junto al mar.Boca abajo el sol provoca en mi espalda una dulce sensación de
bienestar.
Miro mis brazos y observo como la sombra de mi pelo forma
figuras geométricas que no logro adivinar.A lo lejos, el murmullo del mar y el
rodar de las piedras en la orilla.Hay tanta calma a mi alrededor!.
La arena está tibia entre mis manos,cierro los ojos y me
dejo llevar por mis pensamientos,ninguno de ellos son de pena o dolor.
Soy como una margarita que se abre al sol,que se balancea
con el viento y que no se preocupa más que de existir.


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