Los dos eran felices pero cada uno en una vida diferente.Luis trabajaba en un bufete de abogados en Ciudad Real y Lucía en una asesoría en Sevilla, pero poco tardaría su trabajo en encontrarse,de la misma manera en la que lo harían sus destinos.
Para Lucía era un día como cualquier otro,algo despeinada y sin tiempo para desayunar acude a su trabajo sin saber que le esperaba una propuesta diferente.
Luis algo desenfadado en la forma de vestir y siempre de buen humor aceptó la propuesta sin pensarlo dos veces.
¿Un país tropical?pregunto ella con el ceño fruncido,pero ¿cuál exactamente?.
Salvador de Bahía...eso está en Brasil,verdad?preguntó Luis a sabiendas que su respuesta era la correcta.
Para ella nueve horas de vuelo daban para muchos crucigramas,sudokus y el libro que nunca terminaba de leer,para Luis la única compañía de su portátil era todo lo que necesitaba para pasar un vuelo de lo más entretenido.El hotel era más de lo que ella se podía imaginar,una cama enorme,elegir tipo de almohada?.
A él le encantaba el televisor de pantalla plana.Mientras se preguntaba si tendría tiempo libre para ver algún partido de fútbol, buscaba sintonizar algún canal mientras Lucía, agotada, se dejaba caer en la almohada esperando a que sonara su peor enemigo: el despertador.
A las 8:30 tenía que estar en una sala de reuniones así que Lucía corrió hacia el restaurante para un recomfortante desayuno, mientras se preguntaba si habría algún español en aquellas mesas que tuviera que acudir también a esa reunión.
Luis despreocupado por la hora,tomaba un café solo y mientras sorbía lentamente, levantó la mirada al ver a una chica corriendo por el pasillo en busca de una mesa y una manzana.
Lucía se sintió aliviada porque le habían dicho que no estaría sola en un país extraño.Acostumbrada a la rutina,aceptar este viaje significaba toda una aventura.
Enseguida congenió en el taxi de vuelta con María,una abogada de Toledo hiper activa ,que hablaba deprisa y sin pausa, pero muy simpática. y con Luis,al que sólo le dirigió miradas de complicidad y alguna sonrisa al escuchar las anécdotas de María.Ya en el segundo día Luis le guardaba sitio en el comedor,habían conectado desde el principio.En el tercero buscaba sentarse a su lado en el taxi y en los sucesivos era ella la que buscaba su mirada o esa conversación.
Luis estaba preocupado.Necesitaba de ella cada vez más y había pasado sin darse cuenta.Ella por su lado se sentía especial y contenta ,aunque no se preguntaba el por qué.
Los días se convirtieron en semanas y los tres intentaban aprovechar el poco tiempo libre que su trabajo les permitía:conocer la ciudad,hacer un poco de turismo y eso incluía visitar iglesias,monumentos y pubs.
Una noche salieron a bailar.Luis algo torpe tomó la mano de Lucía y aunque la canción no fuera apropiada para bailar juntos se unieron como si fuera la balada más lenta,más romántica,intentando aprovechar cada roce descuidado.En ese instante Lucía notó como su pulso se aceleraba...quizás era el efecto de la Caipirinha?.
Al día siguiente ella se levantó molesta con Luis.No entendía sus intenciones y si no las había: ¿por qué le dedicaba alguna canción del hilo musical?,por qué quería siempre que lo acompañara a todos lados?,¿qué significaba ese anillo en su mano derecha?.No pasaría de ese día sin obtener al menos una respuesta.
Luis se despertó después de haber dormido poco y mal.
Se sentía feliz en ese espacio-tiempo viviendo una realidad distinta de lo que estaba acostumbrado,un paréntesis a la rutina.
Salía a cenar con una chica simpática,se escribían notas...disfrutaba de cada instante sin saber que pasaría al día siguiente.Mientras pensaba en la sonrisa de Lucía,en sus largas pestañas y por que no decirlo ,en los botones de su camisa,esbozaba una ligera sonrisa. ¿llegarían a amarse o a odiarse?.
Tocaron a la puerta y el abrió con una mano mientras con la otra aguantaba una toalla en su cintura.Lucía desvió la mirada mientras pensaba que no tenía derecho a preguntarle nada.También ella tenía su vida en Sevilla de la cual él no sabía nada,así que simplemente le preguntó:¿la derecha es la mano de casado,verdad?Sí,respondió el tímidamente...
Ambos sabían que esta historia tenía fecha de caducidad,justo cuatro semanas.La diferencia es que ella trataba en todo momento de usar el sentido común, no se dejaba atrapar por las emociones ,y él intentaba devorar cada instante,disfrutar de cada momento en su compañía.
Llegó el momento de irse.El vuelo salía de madrugada y una luna enorme,brillante, parecía
darles una despedida aún más triste.Ya en el avión Lucía pidió a la azafata una manta.No sabía si temblaba por el frío o por los nervios apunto de aflorar, entonces él aprovechó el momento para entrelazar sus manos fuera de toda mirada curiosa.Era el fin.
Prometieron escribirse,llamarse todos los días pero Lucía sabía como acaban estas historias, pero igual,¿qué historia había sido la suya?Culparon al destino por no conocerse en el momento preciso y no miraron atrás.
Los dos volvieron a ser felices sí, pero cada uno en una vida diferente.



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